Aquí están algunos mitos frecuentes sobre las 'altas capacidades' (AACC) en España y por qué pueden ser peligrosos, basados en las fuentes proporcionadas:
Mito 1: Las altas capacidades siempre implican buenas notas y éxito académico. Este es un mito muy común y perjudicial. Las fuentes indican claramente que tener altas capacidades no se traduce automáticamente en buenas calificaciones. Algunas personas con AACC pueden tener bajo rendimiento académico. Este mito es peligroso porque puede llevar a una infra-identificación de niños con altas capacidades que no rinden académicamente, por lo que no reciben el apoyo que necesitan. También ejerce una presión innecesaria sobre quienes sí tienen éxito académico y descuida el potencial de frustración y bajo rendimiento en otros.
Mito 2: Los niños con altas capacidades no tienen problemas ni necesidades. Este es un error importante. Las fuentes enfatizan que estos niños sí tienen necesidades específicas. Pueden experimentar aburrimiento en clases ordinarias, frustración, dificultades emocionales, aislamiento social, ansiedad, e incluso somatización de enfermedades. Ignorar sus necesidades basándose en este mito impide que reciban adaptaciones educativas adecuadas, enriquecimiento y apoyo emocional, pudiendo derivar en sufrimiento y bajo rendimiento.
Mito 3: Las altas capacidades son una enfermedad o patología. Las fuentes refutan explícitamente esto. Es crucial entender que tener altas capacidades es una condición, no una enfermedad. Este mito puede llevar a una medicalización inapropiada o a una percepción negativa de estas personas.
Mito 4: Las altas capacidades son simplemente resultado de padres que "sobre-estimulan" a sus hijos. Las fuentes aclaran que la alta capacidad es algo innato. Aunque un entorno de apoyo es importante para nutrir el potencial, no crea la alta capacidad. Atribuir las habilidades avanzadas únicamente a la sobreestimulación puede causar la desestimación de las necesidades reales del niño y evitar que reciba el apoyo educativo adecuado.
Mito 5: Los niños con altas capacidades siempre están felices en la escuela y no causan problemas. Esto se contradice con las experiencias descritas en las fuentes. Estos niños pueden sentir aburrimiento y falta de motivación ante tareas repetitivas. Su impaciencia con el ritmo de otros y su tendencia a hacer preguntas desafiantes a veces pueden interpretarse erróneamente como comportamiento disruptivo o provocar rechazo por parte de compañeros e incluso profesores. Este mito puede resultar en que estos niños sean injustamente etiquetados y que se ignoren sus necesidades reales.
Mito 6: Las sensibilidades sensoriales y las emociones intensas en niños con altas capacidades son simplemente "caprichos" o mal comportamiento. Las fuentes destacan que la alta sensibilidad sensorial y emocional a menudo está asociada con altas capacidades. Interpretar incorrectamente estos rasgos puede llevar a una falta de comprensión y apoyo adecuado, causando potencialmente un gran malestar y diagnósticos erróneos (por ejemplo, confundir la sobre-excitabilidad sensorial con TDAH).
Mito 7: Existe una manera clara y sencilla de identificar las altas capacidades, confiando únicamente en las puntuaciones de CI. Las fuentes revelan que la identificación es un proceso complejo. Depender únicamente de pruebas de CI puede omitir a muchas personas debido a factores como la ansiedad durante las pruebas, el perfil de sus capacidades (heterogéneas frente a homogéneas) o un enfoque en la velocidad que no se adapta a su estilo de procesamiento. Además, la creatividad y otros factores más allá del CI deben considerarse. La falta de criterios unificados en diferentes regiones de España también complica la identificación. Este mito conduce a una identificación inexacta y a que muchos niños con altas capacidades no sean reconocidos.
Mito 8: Una vez identificados, los niños con altas capacidades no necesitan apoyo continuo. Las fuentes sugieren que el apoyo continuo y adecuado es crucial. No proporcionar adaptaciones educativas apropiadas y orientación emocional puede llevar a frustración, bajo rendimiento y problemas emocionales, incluso después de la identificación.
Estos mitos son peligrosos porque pueden provocar malentendidos, infra-identificación, falta de apoyo adecuado, frustración, dificultades sociales y emocionales y bajo rendimiento en individuos con altas capacidades. Desmontar estos mitos es esencial para crear un entorno más inclusivo y solidario para estos niños y adultos, permitiéndoles alcanzar su máximo potencial.