Dentro del amplio grupo de personas con altas capacidades (AACC), existen perfiles heterogéneos que presentan características y desafíos particulares. Estos perfiles se alejan de la imagen estereotipada de un niño con un rendimiento académico excelente en todas las áreas y requieren una comprensión y atención específicas.
Doble Excepcionalidad:
La doble excepcionalidad se refiere a la condición de estudiantes que tienen altas capacidades intelectuales y, al mismo tiempo, presentan una discapacidad o dificultad de aprendizaje. Esta discapacidad puede ser un trastorno del aprendizaje como la dislexia, la disgrafía o el TDAH, un trastorno del espectro autista (TEA), un trastorno de integración sensorial o incluso una discapacidad física.
La presencia de ambas condiciones puede llevar a que ninguna de las dos sea fácilmente identificada. La alta capacidad puede enmascarar la dificultad de aprendizaje (underachievement), mientras que la dificultad puede ocultar el potencial intelectual. Por ejemplo, un niño con alta capacidad y dislexia puede no destacar académicamente debido a sus dificultades con la lectura y la escritura, pero su alto potencial intelectual también puede pasar desapercibido.
Es más prevalente tener trastornos de aprendizaje o de conducta teniendo altas capacidades que sin tenerlas.
El error diagnóstico más frecuente es confundir la inatención e hiperactividad propias de la alta capacidad (debido a la falta de interés en tareas poco estimulantes o a la sobreexcitabilidad psicomotriz) con el TDAH. Sin embargo, en la alta capacidad existe concentración en tareas de interés.
El diagnóstico diferencial en casos de doble excepcionalidad es difícil y requiere un conocimiento profundo de ambos campos.
Es fundamental intervenir en ambas áreas (alta capacidad y dificultad) para atender adecuadamente las necesidades de estos alumnos. Antiguamente, existía la creencia errónea de que ser "listo" y tener una dificultad de aprendizaje era contradictorio.
Invisibilidad: